En las últimas semanas, el presidente de la
República de Colombia Juan Manuel Santos Calderón firmó un proyecto de apoyo
conjunto con el Banco Mundial para las víctimas del conflicto en Colombia. El
proyecto consiste en donar 9 mil 400 millones de pesos para poner en marcha
proyectos para la reintegración y recuperación social de las víctimas. El
mandatario también afirmó que se iniciarán capacitaciones a entidades
nacionales y locales para que pongan a funcionar el proyecto lo antes posible.
De la misma manera, Santos hizo referencia a la importancia que tienen las
víctimas en su gobierno y como el cumplimiento de sus derechos es una de sus
tareas principales.
Se
reconoce las intenciones del gobierno por realizar una reparación integral a
las víctimas, trascendiendo la mera restitución de tierras, para entrar a
investigar las afectaciones económicas, sociales y psicológicas de los
desplazados. Es importante reconocer que
el desplazamiento no es una acción exclusiva de los grupos de izquierda al
margen de la ley, sino que por el contrario, en el territorio se encuentran
intereses económicos respaldados por los paramilitares y multinacionales que
pretenden realizar una explotación óptima de la tierra. Recordando la habilidad
agricultora que se encuentra en nuestro país es importante iniciar una
resignificación de la actividad, basada en la dignificación del campesino, de
lo contrario el conflicto armado retornara a un eterno proceso cíclico,
augurando nuevamente otros 50 años de enfrentamientos. Por otro lado existe un
interés intrínseco por involucrar a todos los sectores y actores nacionales e
internacionales en el proceso de reparación integral de las víctimas,
ratificando así el compromiso nacional e internacional por buscar una paz
definitiva.
Si bien se reconoce el esfuerzo internacional
por apoyar de manera económica el procesos de paz, es necesario que el país
entero se siente a pensar sobre el destino de estos recursos. Es significativo
iniciar a invertir en educación, salud y otros bienes y servicios públicos que
ayuden a transformar la vida de todos los colombianos y no exclusivamente la de
las personas que les fue otorgada la restitución de tierras. Ya que existe un
número significativo de colombianos a los cuales se les ha negado la
restitución por falta de pruebas tangibles sobre su desplazamiento y
vulneración de sus derechos
A pesar de la generosa donación efectuada como
un trabajo conjunto del Banco Mundial y de la Embajada de Suecia, lo que debe
ponerse en tela de juicio ante la luz pública es el papel que juega este suceso
en la política del presidente Santos. Es decir, conjuntamente con su ardua
labor por las víctimas, que fue uno de sus lemas para la reelección, Santos
también se ha preocupado bastante por la imagen de inversión en Colombia desde
un panorama internacional. Por lo que resulta imperioso observar este tipo de
hechos desde una óptica crítica, más allá de la simple “dignificación de la
persona”, y no negar que detrás de este procesos de paz, vienen intereses
económicos internacionales para la explotación del territorio, para las
multinacionales es necesario desarticular uno de los actores relevantes en el
interior del conflicto armado, en este caso la FARC, para el aprovechamiento de las parcelas, es
importante que el estado colombiano no olvide nuevamente al campo colombiano y
lo deje a merced de los entes internacionales, ya que la lista de transgresión
a los derechos humanos se puede extender y perpetuar.
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