lunes, 25 de mayo de 2015

Debemos construir la paz

Colombia en un recorrido histórico ha presentado un conflicto interno armado, que ha abarcado diferentes problemáticas en torno al territorio. Hay que resaltar que las primeras guerrillas fueron campesinas en defensa propia de  sus territorialidades y así mismo en defensa de la  madre tierra,  como oposición a  la economía estatal, a las políticas de las explotaciones, entre otras características. Esta última semana movimientos tanto campesinos, como indígenas, se han levantado en oposición a megaproyectos, pidiendo el respeto a sus comunidades, de la madre naturaleza y a pedir devolución de sus territorios sagrados. Además de ser partícipes de la construcción y las tareas que requieren los tratados de paz, que actualmente se desarrollan en la habana. ¿Por qué? porque es una tarea de todos construir la paz y aún más cuando se requiere establecer los derechos de los pueblos originarios y las tierras campesinas, que en muchas ocasiones se han visto vulnerados, tanto por las políticas económicas como por el desplazamiento forzado, en convergencia con el conflicto armado.



En ese sentido es pertinente aclarar que los tratados de paz no es solo terminar el enfrentamiento armado, sino que los mismos deben comprender inherentemente toda una reestructuración económica, política, de articulación entre organizaciones afros, campesinas, e indígenas. Ya que lo que se intenta construir es la paz, ¿ la paz para quién? cuando se pide equidad, derecho a los pueblos originario, respeto de los derechos y los territorios campesinos, que como se ha nombrado anteriormente se ha visto estos territorios afectados por políticas económicas, de proyectos, de usos específicos del suelo  a gran escala y de igual forma por el desplazamiento que genera el conflicto, desarraigando tradiciones, vidas completas que llegan a las ciudades a buscar una nueva suerte ajena.

En ese panorama la Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC),  en sus 33 años de lucha y resistencia por los derechos de los Pueblos Indígenas, rechaza de manera enfática la gravísima situación que se presenta desde hace tres días en el Norte del Cauca. Se ha visto vulnerado los derechos  y protección de los indígenas, por el ejército, la policía y el ESMAD, reportándose más de 30 heridos, y así mismo evitando además que a la zona llegará personal y vehículos médicos. Por lo que piden que entre otras organizaciones se defienda de manera legal la situación, porque dentro de las manifestaciones, que constitucionalmente son derecho se está viendo violentada, no solo por interrumpirlas por la fuerza, sino por usar armas violentas como represión.

En conclusión, qué clase de paz está construyendo el Estado Colombiano, cuando al interior del país la violencia no cesa  y más aún son las mismas entidades estatales quienes la propagan en vez de mitigarla. Se vuelve entonces a la pregunta de la paz ¿La paz para quién? ¿Para los dirigentes de tal forma que más países puedan firmar tratados de libre comercio y trasnacionales vengan a explotar los territorios colombianos, mientras los pobladores se remiten a un círculo de interminable pobreza, vulneración de derechos, falta de participación política alternativa?

Se exige entonces al Estado Colombiano, no solo fijarse en los tratados de paz, como si en el resto del país no se estuvieran cometiendo impunidades, corrupción, atentados a los derechos humanos que se ha de suponer que ellos defienden, poner activas la entidades tanto nacionales como internacionales, para que realmente se dé una buena ejecución de  los derechos Colombianos y no sucedan situaciones, como la que presenta este momento el Norte de cauca. Dejando así mismo en manifiesto que en el Cauca se está defendiendo tanto la Madre Tierra, los  derechos ancestrales, territoriales, como  los derechos individuales y colectivos de los Pueblos Indígenas y en general de los movimientos sociales, como parte indispensable del respirar paz, ser paz, construir paz.

No hay comentarios:

Publicar un comentario